lunes, 11 de enero de 2016

¿Qué estoy pensando?

En esta madrugada vacía como mi mente en este instante, que fluye entre insomnios que raramente no tienen ni nombre ni apellido, solo un montón de razones que a la vez se convierten en… NADA. Nada, como todas las cosas que no me dijiste cuando esperé solo un poquito más, he ahí mi mayor error, he ahí el error que en mis 18 insignificantes años he cometido una y otra vez, elevar mis expectativas, elevarlas a un nivel que nadie puede cumplir.
Esta madrugada se han tomado la osadía  de preguntarme en que pienso, mi respuesta ha sido clara, por supuesto, algo predecible a lo que yo respondería, “ni siquiera yo sé que estoy pensando” tal cual, es que esta noche me pregunto yo ¿Qué les hace pensar que tengo la mínima idea de que carajos pienso?; quizás me pasa por la mente que debo dejar de presionar lo que no se puede, los sueños que quiero volver realidad, pero quizás por eso son tan preciosos esos sueños, porque son imposibles, y no es que quiera dármelas de pesimista, de una joven depresiva, no, solo que estoy pensando en que no me apetece ya entregar mi amabilidad entera a quien solo responde con indecencia, con golpes al alma, con balas al corazón; se asoma en mi pensamiento que no hay motivos para fatigar a mi soledad, que no tiene problemas con nadie, que es mi mejor compañía en momentos como este, en los que escucho una canción perfectamente triste, aun sin estar de bajos ánimos. Simplemente me identifica porque no tengo  que sentir, porque me invade un solo sentimiento: pertenecer.
Pertenecer a algo, a alguien, sentir compañía y no solo fingir pasar un buen momento tras unos cuantos tragos de alcohol, de eso no se trata lo que quiero, pero ahora que analizo todo esto, llego a la conclusión de que en realidad no tengo ni idea de que es lo que quiero, ni quien soy, ni quien quiero ser, ni a quien recurriré cuando este quebrada, a quien acudiré cuando todos se hayan ido, a donde iré cuando quiera irme.
Tras estas líneas me doy cuenta que francamente soy una persona malagradecida y lo bastante egoísta como para no darme cuenta de todo lo que tengo, de todo lo que me rodea y aun espero por mas, pero, ¿Qué carajos es lo que estoy esperando?
Y aún sigo con la piel tan achinada como la primera vez que escuche esta canción, con esta voz peculiar que se me mete en las venas y me recorre enterita hasta que llega a mis ojos y me crea una fina capa brillosa que rápidamente se convierten en simples… lagrimas. Por una corta frase de unas 9 palabras “Cuanto más me sujetan, más miedo tengo de caer”
Y ahora, luego de 468 palabras escritas, varias canciones sonadas, una que otra lágrima y muchas expresiones de incomodidad, risa, dolor y confusión, aún no sé que es lo que estoy pensando…

“Sin palabras para no herir, pa’ no conocer nada de ti, sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos…”

miércoles, 2 de diciembre de 2015


Fiel a mi lema, a mi consejo para cada individuo que se acerca en busca de ayuda a mí, me designo a seguir con esperanzas, aunque sean en vano, aunque pendan de un hilo cada una de las razones que me quedan para tener esperanzas, me quedo aquí. Con mi fe, con mis fantasías y mis intentos de hacerlas parte de mi realidad.
Día martes por la noche, como para no perder la costumbre, una vez más escuchando música triste, pensando en la única persona que me ha hecho querer quebrar todas y cada una de las desgraciadas reglas que se me han impuesto en mi vida, anhelando que no me olvide si es que acaso un día ocurre el milagro de que este inmundo destino tenga por misión volvernos a juntar, pidiéndole a Dios las fuerzas necesarias para aguantar si amas a alguien más, pidiéndole que me haga como Él y me haga sufrir menos, y reír más, quejarme menos, y ayudar mas.
A mitad de la noche, para retribuir a todo esto, una noche fría y lluviosa como mi alma en este instante, te pido, si me lees, si de casualidad te has pasado por estos espacios de mi mente que me dejes escuchar una vez más la frase que más erizaba mi piel, no me sueltes ahora, no me dejes caer que necesito aún de ti, necesito de tu mirada, de tus cálidas manos y de esas sensacionales formas de hacerme sonreír. Aún necesito inocencia, esa que me demostraba que contigo mis mejillas se sonrojaban aún por la más mínima tontería...
No me dejes ahora, no me desates de tu alma, no me olvides, no me dejes quebrar mi alma, no me dejes apagar mi chispa, no me dejes ir, al menos no me dejes ir sin ti. NO AHORA. yo, te necesito. 



sábado, 12 de septiembre de 2015

En este día, soleado, sentada viendo todo pasar, viendo desde un auto gente en su monotonía, llena de incertidumbre por el futuro, en ascuas por tu partida repentina, anhelando volver a escuchar un "Te Quiero" de tu voz. 
Quiero decirte, quiero confesarte desde aquí mismo un par de cosas: Una, es que yo si estaba dispuesta a luchar, a cambiar el idealismo de futuro que tenían mis padres ajustados a mi, dispuesta a cambiar mi forma tan confusa de ser, dispuesta a dejarte ser libre, pero conmigo, dispuesta a aceptar tus lejanías, porque sé (o sabía) que estarías ahí, a pesar de todo. 

Quería confesarte que detrás de ese ultimo "¿Cómo estás?" que te dije, se escondían mis miedos, y muchos "te extraño" que tenía atragantados, se escondían los "te necesito, conmigo, siempre" y se escondían mis ganas de decirte "vuelve, por favor. No sé qué hacer." porque ahora, estoy aburrida, demasiado ocupada, pero aburrida, porque al finalizar lo que haga, no tengo a quien platicarle mis vivencias de hoy, mis puntos de vista, tampoco quien me haga volver a pisar la tierra cuando me elevaba demasiado.
 Quiero confesarte que no quiero perder la razón por ti, no quiero que pienses que me volvería loca por ti. Porque no, no es así, pero te extraño, en verdad lo hago, jamás extrañé tan sinceramente unos abrazos, unos besos, unos Te Quiero, y hasta tus Te Amo. 

Hoy, sólo quería confesarte, aunque debes tenerlo claro, que aún te extraño, que aún te necesito. Que si volvieras ahora, olvido el orgullo, la dignidad (aún perdiendo el amor propio) te recibo con los brazos abiertos.
No tengo miedo, tengo una sensación terrible, que carcome, que se mete en mis entrañas, que me hace olvidar lo buena, lo indiscutiblemente excelente persona que puedo llegar a ser, me hace sentir tan pequeña (valga la redundancia) como un insecto, me hace sentir sola, aun cuando das todo por demostrar todo tu apoyo y comprensión sobre mí.
 No tengo miedo, solo incertidumbre, y un palpitar severo y descontrolado en el pecho cuando me imagino estando sin ti, sin tu mirada que de manera inexplicable me hace sonreír estando enojada incluso, sin tu sonrisa que se acerca a la sensación de subir al cielo.
 No tengo miedo, de verdad, no es mentira, para nada. Solo que me aterra un poco que después de tanto esperar, aspirar y suspirar, te marches te canses, te frustres, y que comiences a sonreír a otra persona, menos complicada, en mejores situaciones, con más amor. Y la verdad, no te jugaría...

 NO TENGO MIEDO. No estoy asustada, no tengo miedo de nada, o sí, quizás a un par de cosas, como la pérdida de un ser que amo, como el hecho de nunca encontrar mi camino.
 No tengo miedo, lo juro. Solo que tengo una mezcla de sentimientos que al final, son exactamente los mismos síntomas que el miedo. Pero, ahora que lo pienso... ¿miedo a qué?, o ¿de qué?

 Existen muchas y diversas respuestas: 
- A Perderte
 - A que te marches sin haberte dicho todo lo que sentí.
 - A que jamás hayas sido feliz junto a mi.
 - A decepcionar a las personas que tanto amo. 
- A jamás sentirme conforme.
 - A necesitarte tanto que no lo pueda controlar. 
- A jamás ser suficiente para nadie; incluyéndome. 

Pero no, no tengo miedo. Dicen que mientras más repites una frase que no es cierta, ésta poco a poco se vuelve real... Pues, en mi caso no es así. En mi caso lo admito, estoy muerta de miedo, en mi caso solo quiero encerrarme y no pensar para no tener miedo, en mi caso mientras más repito que no estoy completa aterrada, ¡MÁS ATERRADA ESTOY! Tengo mucho miedo, de sufrir y que no valga la pena, de llorar en vano, de aferrarme a una ilusión, algo perecedero, taciturno, transitorio y frágil.. No tengo miedo, nada. Ni un poquito, o quizás si. Una pizca, o tal vez estoy repleta de dudas, inseguridades, soy un lío en ascuas, un pozo hasta el tope de miedo.

 Si, si tengo miedo.

 04/08/2015

Silencio y Lejanía - Francisco Alvarez.



Vino, me amó y partió; dejó a su paso

plenitudes, placeres y vacíos;

se perdió como el sol en el ocaso,

como se pierden en el mar los ríos.


Ha de tener el sol otra alborada,

y aunque el río se va, también se queda;

pero de aquella fiera llamarada,

ni el recuerdo quizá en su mente rueda.


Mantúvose en silencio y lejanía

como quien duerme en brazos de la muerte;

y yo permanecí esperando el día

en que de nuevo su alma se despierte.


Y si al abrir sus ojos al pasado

se detienen en mí por un momento,

tal vez vuelva su amor arrebatado

a producir un nuevo ofrecimiento.


Y aquí estaré, en deseos y temblores,

sin recriminaciones, ni exigencia,

para dar nueva vida a aquellas flores

que a punto estuvo de agostar la ausencia.

domingo, 8 de febrero de 2015

Ventajas de Ser Invisible.






Es genial que puedas escuchar y ser un paño de lágrimas para alguien, pero ¿y si ese alguien no necesita un paño de lágrimas? ¿Y si necesita los brazos o algo así? No puedes quedarte ahí sentado y poner las vidas de todos los demás por delante de la tuya y pensar que eso cuenta como amor.”

“Así que supongo que somos quienes somos por un montón de razones. Y quizá nunca conozcamos la mayoría de ellas. Pero aunque no tengamos el poder de elegir de dónde venimos, todavía podemos elegir a dónde vamos desde ahí. Todavía podemos hacer cosas. Y podemos intentar sentirnos bien con ellas.”

“[…] Sino porque las cosas cambian. Y los amigos se van. Y la vida no se detiene para nadie.”




“No sé si alguna vez te has sentido así. Que querías dormir durante mil años. O simplemente no existir. O no ser consciente de que existes. O algo parecido.”