miércoles, 21 de diciembre de 2016

Se me llenan los ojos de lagrimas, mientras mi cabeza parece explotar con un ligero pero constante e incomodo dolor de cabeza, como una presion que parece nunca acabar, ninguna lagrima cae pro resulta que ya por dentro estoy llorando, que ya po dentro he repetido el nombre de mi pais infinidad de veces en mis oraciones, que ya no se que puede ser peor en esta situacion.

colocando en un orden de ideas la creciente problemtica que nos asfixia, he podido visualizar como cientos de persoas corren tras un kilo de pasta en el mercado, he visualizado como al bajar un poco los precios se hacen colas demiles de personas en una tienda ya sea de cualquier ambito comercial, me he percatado de la decadencia moral, cultural y educacional que nos ha hecho pasar de pais mas alegre del mundo, a uno de los mas indeseables, me olvidé hace un tiempo de los "buenos dias" en el autobus, del "permiso, por favor" en vez del empujón irritable, se me hacen borrosos los recuerdos de la persona que te sonrie en la calle y sin razon aparente, ya todo lo que se trae en mente el venezolano es en donde conseguirá los alimentos del día, de que no lo roben en la esquina, de la cola en l banco, de donde conseguirá dinero.

podria mencionar en un segundo luga, la magnitud de la decadencia social en la que nos encontramos en este año. y ya finalizando el año creo que ya no habrá hecho tan impactante como el sucedido el 17 de diciembre, uno de estos hechos se remonta en una pregunta clara y sencilla: ¿Es la necesidad y el hambre justificación suficiente para los saqueos sucedidos en ese dia?.
¿Necesidad o robo?

Toda mi vida creeré que existen otros modos, siempre.

lunes, 12 de diciembre de 2016

12/12/16

¿Existirá una forma de amar mas profunda y dolorosa que el amor que sacrifica?, ¿Que ama tanto hasta ser capaz de entregar su libertad, voluntad, fuerza, destino, futuro, todo?.
me refiero a que, ¿Hay en el mundo amor menos desesperante mas desesperante que ese? entregando partes del alma para conseguir aceptación, esa aceptación que se logra confundir con cariño, con dulzura, con amor. Porque al principio todo pasa, no duele tanto el alma, es aguantable, se lleva adelante por decisión propia, al pasar las semanas se vuelve confuso, la mirada se nubla porque las ilusiones empiezan a flotar en las pupilas de un recuerdo inmune al tiempo, inmune a distancias, inmune a silencios, inmune a kilómetros y a problemas.

¿A caso existe alguien en el planeta que sacrifique por amor, y que sea feliz?, ¿Que sacrifique sueños, por creer que así lo amarán más?.

Luego de unos meses parece que el tiempo va mas deprisa, mas desesperado por acabar, con menos cosas bonitas por las cuales luchar y sin tantas sonrisas en el día, pero sigues firme "todo pasará, todo estará bien" y se buscan unas cien maneras diferentes de gastar el tiempo tratando de no pensar, de no reflexionar, de no imaginar un futuro distinto al que ya el destino, tu familia y la sociedad te han estipulado, se comienza a gastar el tiempo en cualquier estúpida actividad que haga que no tomes un lápiz y un papel y plasmes lo que sientes, porque sabes que al tenerlo escrito, es real, se siente en serio, no es mentira, sufres, sufres por complacer, sufres por simular falsedad, sufres por ser lo que eres, queriendo ser lo que no eres, y NO PUEDES SER.

Y una noche cualquiera, con tu madre dormida a tu lado, decides darle un dulce beso en la frente con sabor a un cóctel de amor y  miedo, y las lagrimas se asoman en esos ojos distraídos y confusos que tienes, ves a la persona que más amas en este mundo y no soportas la idea de decepcionarla, de no ser motivo de orgullo, de alegría al hablar de ti, pero ella despierta, y se da cuenta de que la miras fijamente con mirada extraña, y todo lo que puedes decir es "Te Amo" y cae la primera lagrima, acompañada de una sonrisa avergonzada, entonces todo lo que ella puede hacer es preguntar "¿Qué te pasa?" y una vez más, mientes para no quedar mal, para no decepcionar, para no decir que ya no puedes aguantar, que no te adaptas a sus ideales, que la amas tanto que ya no soportas que ame más lo que simulas ser que lo que realmente eres, pero respondes un corto  "Nada mami, nada". Pero hay un detalle, ella no lo cree porque tiene un poder intuitivo, un 8vo sentido que sabe que no estás bien del todo, e insiste, y finalizas la noche con un "Es que a veces uno ama tanto, que hace que llores." y por fin, por fin dijiste una verdad sin decepcionar, por fin fuiste un mínimo sincera, dijiste un Te Amo, un Te Amo real, el más real que hayas dicho antes. 

Y es cierto, a veces uno ama tanto que hace que llores, te frustres, te alegres, sonrías, y te sacrifiques... Pero aún continúa la misma interrogante de siempre ¿Vale la pena sacrificar por amor?.

domingo, 30 de octubre de 2016

¿Qué hago aquí?

He esperado durante mucho tiempo encontrar la razón de existir,  porque creía, creo y creeré que todos hemos llegado a éste mundo con un motivo,  con una tarea única, 19 años han pasado y aún no la conozco, aun me sigo sintiendo miserable al ser... Nada,  nada en éste gigante universo.
No es que no haya sido feliz, ni que no lo sea ahora,  no es que me esté muriendo,  no es que esté desgraciada toda mi vida,  sino que cargo en la espalda con mucho peso que yo misma me he creado, tengo formado un nudo eterno en la garganta con una lista de todas y cada una de las veces que no dije lo que sentía, que no grité, que no hablé.
Llevo ojeras en los ojos, ojeras con sabor agridulce,  de tanto desvelarme haciendo... Nada.
¿Qué demonios estoy haciendo aquí? 

viernes, 28 de octubre de 2016

"Que En Paz Descanse"...

Que efímero resulta nuestro paso por el mundo, me resulta impactante como de momento somos todo y en un segundo somos nada, polvo en el viento que se esfuma en cada suspiro, somos el vapor que levanta la lluvia al tocar el asfalto, somos las gotas de rocío en la noche desolada.

El ser humano no está preparado para actuar calmadamente cuando se pierde a un ser querido, no está listo para escuchar que a quien querías tanto se ha marchado a otro sitio, o se fue de viaje a otro mundo, que ahora está con Dios, con ese mismo Dios al cual no comprendemos y que por más que analicemos las situaciones diarias sus designios aun nos parecen tan confusos e injustos. 

Tan injusto como resignarte al dolor agudo de pedir todas las noches al menos soñar con esa persona que tanto se extraña, para al menos sentir su presencia en sueños aunque sea por unas horas en la noche, aunque sea una presencia que tan solo quede en nuestra mente como un recuerdo lejano pero que inunda el alma, que llena el agujero faltante que deja su ausencia.

Nadie en este entero mundo nace preparado para aguantar la desesperación de las despedidas, ni el golpe mortal de la impotencia desmedida de NO PODER HACER NADA, ni el llanto silencioso pero ensordecedor que cae sobre la almohada porque se extraña tanto que el alma se comprime, que no queda nada que hacer, nada más que pedir a Dios un poco de fe, fuerza, esperanza y sabiduría.

A mis 7 años de edad tuve la primera perdida de un ser querido,  mi abuela. Pero a los 7 años no se siente igual, no se sabe qué es la muerte, ni cerrar los ojos para siempre, tampoco se sabe que es un funeral, mucho menos un entierro, solo se repite la frase "Que en paz descanse". Hoy, ya con 19 años, puedo decir que no dolió esa perdida, no dolió porque no lo comprendí y quizás haya sido mejor así, quizá solo quizá es mejor no entender, no sentir, no pensar tan meticulosamente cada aspecto confuso de esta existencia.

Hoy, con 19 años ya sé qué es un funeral, ya sé que es un entierro, y ya analicé la frase "Que en paz descanse", ya he podido sentir la desesperación de la impotencia, el frió de saber que solo habrá ausencia, y el dolor de un adiós. 

Aún nos quedaba tiempo por compartir y palabras por decir, aún nos quedaba mucho por conversar y cuentos por oír, aún quería ayudarte en los que necesites para que sepas que aunque no estuve tan cerca espiritualmente, siempre quise estarlo, siempre quise tomar tu mano y que supieras que aunque no entendía una larga lista de cosas, quería estar ahí para ti.
 Y es exactamente ese el problema, esa es la interrogante en este punto.  ¿Cuáles son los designios de Dios?, ¿Qué harás con esa alma que te la has llevado tan repentinamente, tan pronto?.

Demasiado temprano, demasiado joven, demasiado buena, demasiado entregada a la familia, a dar, dar, dar y recibir poco. Demasiado alerta a lo que hace falta pero muy descuidada en el dolor propio. 

Ojalá algún día pueda verla de nuevo y mirar directo a sus ojos, preguntar tantas cosas, aclarar las incógnitas de mi mente, alma y cuerpo y esta vez poder decirle que estaba ahí para ella, para tomar su mano si eso quiere u ofrecer humildemente un hombro en el cual apoyarse y botar lágrimas ahogadas.
Ojalá pueda conseguir una verdadera distracción que me quite la imagen de ella en un ataúd, como nunca en mi vida entera hubiese querido ver a alguien que quiero, a alguien que anhelaba ayudar aunque sea con mi presencia, aunque sea haciendo alguna estupidez para hacer sonreír.

Ojalá tantas cosas hubiesen sido distintas y hoy estuviese escribiendo un mensaje para ti, preguntándote como está el fruto de tu vientre, esa hermosa criatura que refleja en su mirada tu nombre, y que al verlo solo pienso en ti, y en tu fuerza y determinación, y en la capacidad extraordinaria que tiene la mujer para dar vida, para traer luz en las tinieblas. 

Ojalá encuentres el camino a la eternidad, el camino a la certeza, la paz, el amor y la bondad y que al menos haya valido la pena tu partida, al menos así brindarías una pizca de felicidad ante este presente áspero e incomodo que has plantado para todos con tu adiós. 

Ojalá pudieses leer esto y me dieras tu opinión, ojalá pudiese contarte que hoy me han dicho que tengo talento para escribir y que se han sentido ¡TAN BIEN!, Ojalá hubiese dicho que te quiero, que eres y serás una persona buena, de esas que uno no duda en acudir. 

Este es el verdadero problema con las partidas, que siempre falta tiempo, que nunca es suficiente, que falta algo que decir, aunque sea un simple "Hasta luego".
Ojalá te aparezcas en mis sueños nuevamente, y me des las respuestas que necesito para encontrar mi camino acá en la tierra, para no decepcionar a nadie y para no decepcionarme a mi. 
Ojalá algún día vuelva a verte y saludarte, y contarte como me he sentido.
Mientras tanto seguiré aquí, escribiendo con la ligera esperanza de que puedas leerme aunque sea con tu alma conectada a la mía.
Ojalá volvamos a encontrarnos, y decirte "He sido feliz".

jueves, 8 de septiembre de 2016

Noche de septiembre.

Fría noche de septiembre, fría soledad inmersa en crisis existencial y asuntos sin resolver.

Fría noche de septiembre ligada directamente con un estimado de 165 recuerdos que me hacen llorar en este instante.
Podría contar con los dedos de mis manos los planes que han salido tal y como espero, podría contar con los dedos de mis manos los logros que he conseguido, los sueños que cumplí, aun pudiendo hacerlo.
Lluviosa noche de septiembre, hasta poética te has convertido, políticamente vacía, políticamente extraña, políticamente triste, confusa, distraída y odiosa.
Estúpida y fría noche de septiembre, ¿Es que no ves que no eres bienvenida a mi vida? no ahora.
Impuntual, estúpida y fría noche de septiembre, ¿Es que no te das cuenta que me hiciste vestir un abrigo aun cuando amo con toda mi alma el frío?
Bonita, aunque sencilla y fría noche de septiembre, llévate contigo todo lo que pueda preocupar el día de mañana, todos esos pensamientos que causan el no querer despertar por la mañana.
Noche de septiembre, nostálgica, y deseosa de rebobinar a un momento que ni yo conozco, pero espero con ansias.

Adiós, noche de septiembre, has sido esplendida.

lunes, 22 de agosto de 2016

I'm a creep.

Calculando el tiempo en cada movimiento a realizar de ahora en adelante, imaginando cada paso a dar, pensando meticulosamente cada palabra y cada gesto que se pase por mi rostro, tratando con todas las fuerzas no actuar de forma imprudente y no arrojar más leña al fuego, diciendo que si a todo aunque me quemen por dentro las ganas de salir corriendo y gritar en lo mas profundo de un acantilado, soñando despierta cada momento que me hubiese gustado vivir, hablando con Dios en tiempos libres, repitiendo una frase escrita en un regalo de cumpleaños, un precioso adorno de pared "No le cuentes a Dios lo grande de tus problemas, cuéntale a tus problemas lo grande que es Dios.", finalmente espero que esa frase tan esperanzadora tenga sentido en algún momento de mi vida, porque me estoy tentando en dejar de decirle a esos incómodos problemas lo grande que es Dios, ¿Está aquí? espero que si, espero que haya escuchado las veces que llorando he aclamado por ayuda, un empujón a las respuestas que tanto necesito en este momento de mi vida. Creo que nunca he estado tan en ascuas como en este momento, así como si nada vale la pena, como si se me va la vida diciendo "SÍ" cuando la verdad todo lo que necesito decir es un profundo y sincero "NO, VETE AL DEMONIO". ¿Es eso lo que verdaderamente debo hacer?
Dios, ésta es una de las maneras en las que suelo de vez en cuando exteriorizar sentimientos clavados en situaciones tristes, o mas bien, confusas. Dios, no me permitas dejar de decirle a los problemas lo grande que eres.
Que raro sentimiento, éste de no saber a donde se pertenece. ¿Seré la única en sentirlo?
Ni a fumadores compulsivos con la mitad de mi cultura en las venas.
Ni a bebedores que bailan al ritmo de una música que aún lo logro comprender porqué es llamada MÚSICA.
Ni a gente con mucho dinero, simulando ser felices.
Ni a personas que ríen todo el día, juegan y "disfrutan" infinitamente cada minuto. No comprendo en qué piensan.
Ni mucho menos a poetas, no soy una de ellos, pienso mucho al escribir.
Tampoco a lectores, no soy constante, creo que no he concluido nada satisfactoriamente en mi vida entera.


jueves, 30 de junio de 2016

Destinario decepcionado.

Carta abierta, dirigida a uno de los seres que más amo en este mundo. Con remitente confundido y con síntomas severos de depresión, pensando con sinceridad en buscar ayuda, una voz amiga que me haga saber qué es exactamente lo que debo hacer y que por amor a Dios no me diga "Sigue a tu corazón" o "Debes hacer lo correcto, que te haga feliz pero sin cometer una locura". Odio a ese tipo de personas que creen que dando ese tipo de consejos logran reconfortar de alguna manera este insesable sentimiento de desesperación que se inserta en cada una de las partes de mi cuerpo cada vez que recuerdo que cualquier decisión que tome me hará daño, cualquier camino que tome será un paso a mi perdición... ¿O a mi felicidad? pero, ¿cómo saberlo?.

Como saber en que curva girar, cuando todas me guían a la perdición. ¿Ser orgullo, tesoro,  pertenecer a la lista de almas vacías en el mundo,  o sincerarme?

Hay un detalle,  que él no tiene idea cuanto he anhelado ser todo eso sin tener que sacrificar mi alma y cada una de mis esperanzas, hay otro minúsculo secreto escrito entrelineas, y es que él no tiene idea cuantas veces he querido escribir una carta para explicar lo que siento, pero me aterra,  me aterra no poder verle al rostro,  no saber actuar luego de mostrar mi lado más transparente,  ese en el cual reflejo lo que escribo, donde palabras describen lo que las lágrimas hacen sospechar.

He comprendido su actitud unas treinta y cinco mil veces, otras miles lo he odiado por impulsar esa actitud fuerte y rígida ante mí, cuando todo lo que me apetecía era rodearlo entre mis brazos y decirle cuanto lo amo, aunque a veces me aterra.
 He luchado con las ganas de decirle, más bien,  de exigirle que no sea tan rudo, que sea tierno y dulce, que no lo hará menos hombre, ni me malcriaría en ninguno de mis aspectos, al menos no después de estos 19 años.
He fingido cientas de veces una sonrisa solo para no tener que escuchar unos cansados y obligados "¿Qué te pasa?"
He llorado lágrimas veloces de rabia ante un momento de impotencia, por no revelarme y gritar con todas mis fuerzas cuanto odiaba que no me dejara salir de fiesta.
He lanzado portazos incontables después de regaños incesantes.
Pero sobretodo, he amado a ese ser muchísimo, más de lo imaginado.

Espero algún día me perdone no ser la princesa sumisa que siempre quiso, que siempre anheló, porque realmente si pudiese cambiar algo en mí, no seria eso. Espero que me perdone no haber podido ser la dulce chica que respeta cada norma,  ojalá en algún momento me perdone tantas veces que lo he decepcionado y tantas amarguras que le he causado, que no imagine que han sido apropósito (unas cuantas nada más). Que me perdone,  por no cubrir su cuota de orgullo.

Que me perdone que sea tan rara, tan solitaria, con gustos tan extraños, que me disculpe que me guste el rock y no la música que el tanto ama, que amo a los animales y que a cada perro callejero querré llevarlo a casa, que no me dé asco tocar a ninguno de ellos, que me guste el arte y vestir de negro, no ser tan femenina como las otras jóvenes hermosas y refinadas, perdóname.

Perdóname por no haber sido todo lo que hubieses querido que fuese para ti, pero hay un par de cosas que no he dicho nunca, y que creo que nunca llegaré  a decir si no me lleno de valor, una de ellas es que aunque no lo creas posible ahora,  amo cada cosa que hayas sacrificado para yo estar aquí,  y aunque este último tiempo he anhelado desaparecer de este mundo, me doy cuenta de que gracias a ti he amado. Gracias a ti soy lo que soy,  aunque no te guste, me has vuelto sensible y con un alma noble, gracias a ti escribo esto, y la otra cuestión es qué, Te Amo. Te Amo y es por esto que lamento no ser tu preciado orgullo y felicidad.  Te Amó.