lunes, 22 de agosto de 2016

I'm a creep.

Calculando el tiempo en cada movimiento a realizar de ahora en adelante, imaginando cada paso a dar, pensando meticulosamente cada palabra y cada gesto que se pase por mi rostro, tratando con todas las fuerzas no actuar de forma imprudente y no arrojar más leña al fuego, diciendo que si a todo aunque me quemen por dentro las ganas de salir corriendo y gritar en lo mas profundo de un acantilado, soñando despierta cada momento que me hubiese gustado vivir, hablando con Dios en tiempos libres, repitiendo una frase escrita en un regalo de cumpleaños, un precioso adorno de pared "No le cuentes a Dios lo grande de tus problemas, cuéntale a tus problemas lo grande que es Dios.", finalmente espero que esa frase tan esperanzadora tenga sentido en algún momento de mi vida, porque me estoy tentando en dejar de decirle a esos incómodos problemas lo grande que es Dios, ¿Está aquí? espero que si, espero que haya escuchado las veces que llorando he aclamado por ayuda, un empujón a las respuestas que tanto necesito en este momento de mi vida. Creo que nunca he estado tan en ascuas como en este momento, así como si nada vale la pena, como si se me va la vida diciendo "SÍ" cuando la verdad todo lo que necesito decir es un profundo y sincero "NO, VETE AL DEMONIO". Es eso lo que verdaderamente debo hacer?
Dios, esta es una de las maneras en las que suelo de vez en cuando exteriorizar sentimientos clavados en situaciones tristes, o mas bien, confusas. Dios, no me permitas dejar de decirle a los problemas lo grande que eres.
Que raro sentimiento, éste de no saber a donde se pertenece. ¿Seré la única en sentirlo?
Ni a fumadores compulsivos con la mitad de mi cultura en las venas.
Ni a bebedores que bailan al ritmo de una música que aún lo logro comprender porqué es llamada MÚSICA.
Ni a gente con mucho dinero, simulando ser felices.
Ni a personas que ríen todo el día, juegan y "disfrutan" infinitamente cada minuto. No comprendo en qué piensan.
Ni mucho menos a poetas, no soy una de ellos, pienso mucho al escribir.
Tampoco a lectores, no soy constante, creo que no he concluido nada satisfactoriamente en mi vida entera.


jueves, 30 de junio de 2016

Destinario decepcionado.

Carta abierta, dirigida a uno de los seres que más amo en este mundo. Con remitente confundido y con síntomas severos de depresión, pensando con sinceridad en buscar ayuda, una voz amiga que me haga saber qué es exactamente lo que debo hacer y que por amor a Dios no me diga "Sigue a tu corazón" o "Debes hacer lo correcto, que te haga feliz pero sin cometer una locura". Odio a ese tipo de personas que creen que dando ese tipo de consejos logran reconfortar de alguna manera este insesable sentimiento de desesperación que se inserta en cada una de las partes de mi cuerpo cada vez que recuerdo que cualquier decisión que tome me hará daño, cualquier camino que tome será un paso a mi perdición... ¿O a mi felicidad? pero, ¿cómo saberlo?.

Como saber en que curva girar, cuando todas me guían a la perdición. ¿Ser orgullo, tesoro,  pertenecer a la lista de almas vacías en el mundo,  o sincerarme?

Hay un detalle,  que él no tiene idea cuanto he anhelado ser todo eso sin tener que sacrificar mi alma y cada una de mis esperanzas, hay otro minúsculo secreto escrito entrelineas, y es que él no tiene idea cuantas veces he querido escribir una carta para explicar lo que siento, pero me aterra,  me aterra no poder verle al rostro,  no saber actuar luego de mostrar mi lado más transparente,  ese en el cual reflejo lo que escribo, donde palabras describen lo que las lágrimas hacen sospechar.

He comprendido su actitud unas treinta y cinco mil veces, otras miles lo he odiado por impulsar esa actitud fuerte y rígida ante mí, cuando todo lo que me apetecía era rodearlo entre mis brazos y decirle cuanto lo amo, aunque a veces me aterra.
 He luchado con las ganas de decirle, más bien,  de exigirle que no sea tan rudo, que sea tierno y dulce, que no lo hará menos hombre, ni me malcriaría en ninguno de mis aspectos, al menos no después de estos 19 años.
He fingido cientas de veces una sonrisa solo para no tener que escuchar unos cansados y obligados "¿Qué te pasa?"
He llorado lágrimas veloces de rabia ante un momento de impotencia, por no revelarme y gritar con todas mis fuerzas cuanto odiaba que no me dejara salir de fiesta.
He lanzado portazos incontables después de regaños incesantes.
Pero sobretodo, he amado a ese ser muchísimo, más de lo imaginado.

Espero algún día me perdone no ser la princesa sumisa que siempre quiso, que siempre anheló, porque realmente si pudiese cambiar algo en mí, no seria eso. Espero que me perdone no haber podido ser la dulce chica que respeta cada norma,  ojalá en algún momento me perdone tantas veces que lo he decepcionado y tantas amarguras que le he causado, que no imagine que han sido apropósito (unas cuantas nada más). Que me perdone,  por no cubrir su cuota de orgullo.

Que me perdone que sea tan rara, tan solitaria, con gustos tan extraños, que me disculpe que me guste el rock y no la música que el tanto ama, que amo a los animales y que a cada perro callejero querré llevarlo a casa, que no me dé asco tocar a ninguno de ellos, que me guste el arte y vestir de negro, no ser tan femenina como las otras jóvenes hermosas y refinadas, perdóname.

Perdóname por no haber sido todo lo que hubieses querido que fuese para ti, pero hay un par de cosas que no he dicho nunca, y que creo que nunca llegaré  a decir si no me lleno de valor, una de ellas es que aunque no lo creas posible ahora,  amo cada cosa que hayas sacrificado para yo estar aquí,  y aunque este último tiempo he anhelado desaparecer de este mundo, me doy cuenta de que gracias a ti he amado. Gracias a ti soy lo que soy,  aunque no te guste, me has vuelto sensible y con un alma noble, gracias a ti escribo esto, y la otra cuestión es qué, Te Amo. Te Amo y es por esto que lamento no ser tu preciado orgullo y felicidad.  Te Amó. 

viernes, 24 de junio de 2016

Duele.

Hoy, es de esos días en los que se me nubla la mente de tanto dar vueltas por el mismo momento incómodo en el que fui tan feliz siendo simplemente yo,  siendo feliz simplemente sin pensar, sin fingir, sin prototipos, sin ganas de complacer, siendo feliz solo por gusto, simplemente siendo feliz.
Hoy es de esos días en los que aparece un recuerdo cargado de lágrimas de nostalgia, alegría y una inmensa tristeza,  unas increíbles ansias de repetir las vivencias, de rebobinar el tiempo y volver a sonreír,  pero sonreír de verdad,  por la sencilla razón de que no hay nada mejor que eso.
Duele verse en el espejo,  duele ver en el retrovisor y mirar una mirada lejana, duele verme alejándome de lo que soy, duele que nadie se de cuenta de que ésta no soy yo, de que quiero gritar ayuda, pero solo grita mi alma a Dios, si es que Él lo escucha, si es que de verdad está allí las veces en las que he suplicado que me lleve con él,  que me aleje de este presente agridulce, tan extraño,  tan lejano a mis expectativas.
Me duele lo hermoso que fue el pasado,  aún con todos los tragos amargos.
Me duele este presente,  y todas sus pruebas confusas que no logro superar, de verdad ya no deseo tropezar con la misma piedra,  no quiero cometer el mismo error.
Me duele el futuro, me duele imaginarlo tanto, también duele una pizca más que lo imaginen por mi, me quema por dentro que idealicen mis próximas vivencias.
Me duele pensar que no podré estar conforme, me duele el amor,  me duele mi familia, pero lo que más me duele,  soy yo.  Me duelo. 

viernes, 22 de abril de 2016

Hacer algo con mi vida.

Este tiempo que ha pasado, ha dado muchas vueltas mi mundo, he visto caras nuevas que no me han despertado ningún tipo de interés, aunque falsamente y por cortesía he reído.
He decidido comenzar a hacer algo productivo con mi vida, he decidido llenarme de tantas ocupaciones hasta encontrar algo en lo que soy buena, si es que de verdad lo hay, si es que ciertamente existe esa razón por la que fui enviada a este extraño sitio llamado mundo, en donde se me otorgó la apreciada VIDA, en donde fui asignada a una familia a la cual amo, pero nunca voy a orgullecer, a la cual jamás seré apropiada. Si es que ciertamente alguien tan común y corriente como yo consigue su porción correspondida de felicidad.
He decidido reanudar todas esas tareas que dejé inconclusas, cueste lo que me cueste, aun cuando no quede tiempo para dormir, porque aun teniendo todo el tiempo del mundo para dormir, no lo haría, tal y como estoy justo en este momento, pensando y haciendo girar mi mente en recuerdos en los que no debo nadar, en fantasías en las que no debo insistir, escribiendo como si fuese lo único que puedo hacer en un momento como este.
Me he propuesto a abandonar los tiempos (y personas) pasadas, a seguir con mi destino, a llorar lo que deba llorar hasta quedar seca, a cicatrizar las heridas mas profundas, a viajar a sitios de mi alma no experimentados. Irme lejos, donde ningunos ojos oscuros puedan seguirme, donde ninguna sonrisa me paralice, sola con toda la fe que pueda tener alguna vez.
Me dispuse a toca la guitarra como siempre quise, o al menos intentar (eso cuenta, ¿no?), a escucharme cantar todas las canciones tristes con las que alguna vez he llorado, a leer todos esos viejos libros que nunca terminé, aun si no me gustan, por puro ocio, por puras ganas de mantener ocupado cada espacio que me permita recordar.
¿Estaré haciendo bien?
¿Estaré en el camino correcto?
¿Enorgulleceré a mi familia alguna vez?
¿Seré tu orgullo y alegría?
¿Me entenderán esta vez?
¿Me dejarás caer?
Aun me queda tiempo, para emprender de nuevo, para tomar todas las copas de vino que aún no he tomado, para tener esa resaca en la que pierda la conciencia y no recuerde quien soy, porque ahora que recuerdo, no todo estuvo tan mal, no todo fue malo, todas las cosas en conjunto no eran buenas. Ese es el problema del tiempo, nunca es suficiente cuando se es feliz, cuando se siente libertad. Ya no soy una niña, que triste tener que admitirlo, que difícil es no estar aterrado cuando no se sabe a dónde ir, que sentir, que pensar, como actuar, que difícil es siempre fingir, no puedo siempre simular ser alguien que no soy.
Es por este motivo que he emprendido un nuevo camino, del cual no tengo ni idea de cómo empezar, ni de cómo va a terminar, yo solo me lanzo al viento, esperando que alguien pueda recogerme y sostenerme de nuevo...

lunes, 11 de enero de 2016

¿Qué estoy pensando?

En esta madrugada vacía como mi mente en este instante, que fluye entre insomnios que raramente no tienen ni nombre ni apellido, solo un montón de razones que a la vez se convierten en… NADA. Nada, como todas las cosas que no me dijiste cuando esperé solo un poquito más, he ahí mi mayor error, he ahí el error que en mis 18 insignificantes años he cometido una y otra vez, elevar mis expectativas, elevarlas a un nivel que nadie puede cumplir.
Esta madrugada se han tomado la osadía  de preguntarme en que pienso, mi respuesta ha sido clara, por supuesto, algo predecible a lo que yo respondería, “ni siquiera yo sé que estoy pensando” tal cual, es que esta noche me pregunto yo ¿Qué les hace pensar que tengo la mínima idea de que carajos pienso?; quizás me pasa por la mente que debo dejar de presionar lo que no se puede, los sueños que quiero volver realidad, pero quizás por eso son tan preciosos esos sueños, porque son imposibles, y no es que quiera dármelas de pesimista, de una joven depresiva, no, solo que estoy pensando en que no me apetece ya entregar mi amabilidad entera a quien solo responde con indecencia, con golpes al alma, con balas al corazón; se asoma en mi pensamiento que no hay motivos para fatigar a mi soledad, que no tiene problemas con nadie, que es mi mejor compañía en momentos como este, en los que escucho una canción perfectamente triste, aun sin estar de bajos ánimos. Simplemente me identifica porque no tengo  que sentir, porque me invade un solo sentimiento: pertenecer.
Pertenecer a algo, a alguien, sentir compañía y no solo fingir pasar un buen momento tras unos cuantos tragos de alcohol, de eso no se trata lo que quiero, pero ahora que analizo todo esto, llego a la conclusión de que en realidad no tengo ni idea de que es lo que quiero, ni quien soy, ni quien quiero ser, ni a quien recurriré cuando este quebrada, a quien acudiré cuando todos se hayan ido, a donde iré cuando quiera irme.
Tras estas líneas me doy cuenta que francamente soy una persona malagradecida y lo bastante egoísta como para no darme cuenta de todo lo que tengo, de todo lo que me rodea y aun espero por mas, pero, ¿Qué carajos es lo que estoy esperando?
Y aún sigo con la piel tan achinada como la primera vez que escuche esta canción, con esta voz peculiar que se me mete en las venas y me recorre enterita hasta que llega a mis ojos y me crea una fina capa brillosa que rápidamente se convierten en simples… lagrimas. Por una corta frase de unas 9 palabras “Cuanto más me sujetan, más miedo tengo de caer”
Y ahora, luego de 468 palabras escritas, varias canciones sonadas, una que otra lágrima y muchas expresiones de incomodidad, risa, dolor y confusión, aún no sé que es lo que estoy pensando…

“Sin palabras para no herir, pa’ no conocer nada de ti, sin palabras para no escuchar tu voz y luego tener que echarla de menos…”

miércoles, 2 de diciembre de 2015


Fiel a mi lema, a mi consejo para cada individuo que se acerca en busca de ayuda a mí, me designo a seguir con esperanzas, aunque sean en vano, aunque pendan de un hilo cada una de las razones que me quedan para tener esperanzas, me quedo aquí. Con mi fe, con mis fantasías y mis intentos de hacerlas parte de mi realidad.
Día martes por la noche, como para no perder la costumbre, una vez más escuchando música triste, pensando en la única persona que me ha hecho querer quebrar todas y cada una de las desgraciadas reglas que se me han impuesto en mi vida, anhelando que no me olvide si es que acaso un día ocurre el milagro de que este inmundo destino tenga por misión volvernos a juntar, pidiéndole a Dios las fuerzas necesarias para aguantar si amas a alguien más, pidiéndole que me haga como Él y me haga sufrir menos, y reír más, quejarme menos, y ayudar mas.
A mitad de la noche, para retribuir a todo esto, una noche fría y lluviosa como mi alma en este instante, te pido, si me lees, si de casualidad te has pasado por estos espacios de mi mente que me dejes escuchar una vez más la frase que más erizaba mi piel, no me sueltes ahora, no me dejes caer que necesito aún de ti, necesito de tu mirada, de tus cálidas manos y de esas sensacionales formas de hacerme sonreír. Aún necesito inocencia, esa que me demostraba que contigo mis mejillas se sonrojaban aún por la más mínima tontería...
No me dejes ahora, no me desates de tu alma, no me olvides, no me dejes quebrar mi alma, no me dejes apagar mi chispa, no me dejes ir, al menos no me dejes ir sin ti. NO AHORA. yo, te necesito. 



sábado, 12 de septiembre de 2015

En este día, soleado, sentada viendo todo pasar, viendo desde un auto gente en su monotonía, llena de incertidumbre por el futuro, en ascuas por tu partida repentina, anhelando volver a escuchar un "Te Quiero" de tu voz. 
Quiero decirte, quiero confesarte desde aquí mismo un par de cosas: Una, es que yo si estaba dispuesta a luchar, a cambiar el idealismo de futuro que tenían mis padres ajustados a mi, dispuesta a cambiar mi forma tan confusa de ser, dispuesta a dejarte ser libre, pero conmigo, dispuesta a aceptar tus lejanías, porque sé (o sabía) que estarías ahí, a pesar de todo. 

Quería confesarte que detrás de ese ultimo "¿Cómo estás?" que te dije, se escondían mis miedos, y muchos "te extraño" que tenía atragantados, se escondían los "te necesito, conmigo, siempre" y se escondían mis ganas de decirte "vuelve, por favor. No sé qué hacer." porque ahora, estoy aburrida, demasiado ocupada, pero aburrida, porque al finalizar lo que haga, no tengo a quien platicarle mis vivencias de hoy, mis puntos de vista, tampoco quien me haga volver a pisar la tierra cuando me elevaba demasiado.
 Quiero confesarte que no quiero perder la razón por ti, no quiero que pienses que me volvería loca por ti. Porque no, no es así, pero te extraño, en verdad lo hago, jamás extrañé tan sinceramente unos abrazos, unos besos, unos Te Quiero, y hasta tus Te Amo. 

Hoy, sólo quería confesarte, aunque debes tenerlo claro, que aún te extraño, que aún te necesito. Que si volvieras ahora, olvido el orgullo, la dignidad (aún perdiendo el amor propio) te recibo con los brazos abiertos.